tripulantes

La idea de abrir este espacio de viaje y tránsito, surgió una tarde de  inspiraciones conspiraciones y tribulaciones que con el pasar de los días y el intercambio de palabras, intenciones, ideas, frustraciones, anhelos consiguió irse materializando.

Para presentarnos comenzaremos diciendo que partimos de ser tres, aunque la fortuna nos favoreció haciéndonos definitivamente cuatro. Así que podemos decir que somos cuatro personas, 3 mujeres y un hombre, tocados por la antropología , la etnografía, la literatura, el cine, el teatro, la política, pero especialmente por la selva amazónica. Es decir por la tranquilidad del río que nunca para de correr, por el canto de los loros al atardecer en el Parque Santander, o el de la oropéndola, por el tigre que a veces ronda, por el mambe que nos enseñaron a compartir para tener buena palabra, por recuerdos inimaginables que ha dejado nuestro trasegar por la selva en los tiempos de cada uno, plagando nuestra memoria y nuestras nuevas identidades, luego de pasar por allá, de olores inconfundibles, de colores y viosiones hermosas al atardecer, al amanecer o en medio de aguaceros estremecedores o de soles apabullantes.

Este puerto se conjura para nosotros como una especie de diario de campo compartido, lleno de intimidades y tribulaciones, de ideas y abstracciones, de cuentas y recuentas, de sospechas y mundos por definir. Es un espacio para avisar, para compartir, para susurrar, para inspirar. Es también una especie de cuaderno de borrador para trabajar, intercambiar ideas, comentar, pulir o desechar del todo.  de esta manera aquellos que se atrevan a arrmiar a este puerto invitados pues están a compartir nuestras vivencias, palabras y experiencias, así como a comentarlos de acuerdo a su audacia y deseo.

Este juego comenzó con juegos de palabras y escritos. Unos de ellos buscaban descrbirnos.  Para que así puedan irse haciendo ustedes y nosotros una idea de quiénes somos, a continuación presentamos uno de nuestros primeros juegos:

Somos 3, 3 cuerpos atraídos por la curiosidad del verde. 3 hilos jalados por la selva, hacia la selva, hacia los ríos, por el aire hemos venido.

Maria y Amy

María y Amy

Aguda y curiosa, ágil y vivaz, con ansia de cambiarlo todo y beberlo todo. Audaz y ligera atropella el riesgo y confronta el peligro con convicción.

Palabras brotan de sí explicando y cuestionando el mundo. Con sus múltiples dones busca respuestas cruzando ríos, pedaleando y metiéndose en los más desfachatados periplos para conocer las múltiples facetas de la verdad amazónica. María no descansa su mente y sus ideas recorren su cuerpo incesantes, queriendo salir por las puntas de sus dedos. (Diana)

Tiene una sonrisa y un abrazo generoso y abundante. Se entrega totalmente al oficio de escuchar con paciencia la vida misma que la envuelve, la hondea y le habla sin cesar.
Pareciera no tener miedo, sino una confianza enorme. Enorme como su cuerpo fuerte y generoso, donde se enreda juguetona la paciencia, permitiéndole entender los múltiples procesos que su alma vino a descubrir. Amy escucha y se ríe y sus ojos buscan con curiosidad. (Diana)

Sus labios me habían secado en el aire parsimonia de las tierras altas. Secos hasta no decir más que lo necesario. La parsimonia me invadió, me estiraba la sangre como un caldo de segundo paso. Las pasiones se cobijaban de lana. Oliendo a pasto, me acostaba a una hora demasiado juiciosa para lograr los sueños que aún me venían buscando. Llamándome por otro nombre recibieron de los vecinos miradas tan limpias como el celo de medio día y se perdieron en las trochas de ovejas.

Montado a caballo

negro charco,

el héroe mítico

de una vida mía

lavada por rigor

de estaciones

corre

corre

corre hasta mi puerta.

Ropa de vapor,

tumulto de insistencia

que él era para mí

el aguacero de mis sueños

rompa el silencio tapado

de la tarde razonable

Saturada la piel

la tierra vuelta ilegible,

me llenó la boca

de “sí”

y cantó colores para reír. (Amy a Diana)

El otro tripulante es Marco, que a su debido tiempo expondrá su destino y buena ventura…

Una respuesta para “tripulantes”

  1. Juan Carlos Murillo Dice:

    Me encantó la página. me encantaría poder seguir leyendo sus ecritos y tener alguna oportunidad de contar los puertos en los que yo desembarque cuando estuve en Leticia

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